Rio Caribe en la historia
Personajes Rio Cariberos
Historia Novelada de la Tragedia de Carmelo El Loco
La Historia Verdadera de Carmelo El Loco
La historia verdadera de Carmelo el Loco, en la década de los 80 se efectuó una exposición pictórica del músico, compositor y eminente medico Rio Caribero Juan María Arroyo Gómez, su invitada especial fue la escritora Río Caribera Neris Russo, Directora de la revista “Ella” y del “Concurso Princesita Venezuela”, entre sus libros se encuentran “Sorry” de grata lectura, se hospedo casa de Carmen Mercedes García, “La Tía Meche” su prima y amiga de toda la vida, se quedó durante una semana, y tuve la oportunidad de conversar largo y tendido, sobre el Rio caribe de su época. Me conto que tenía un proyecto de tres libros, uno sobre el caso de la Lepra en Rio Caribe, otro sobre lo que ella llamo la Tragedia de Carmelo El Loco y su autobiografía. Confieso que hasta ese momento pensaba que Carmelo era un loco más de los que existen en todos los pueblos de toda Venezuela.
He aquí su versión de los hechos, respaldada por los pasquines y mensajes que según la escritora se encuentran a buen resguardo en la caja de seguridad de un banco en la ciudad de Caracas.
La llegada.
En un Vapor llegan de Francia una compañía de teatro y entre los integrante estaba una bellísima vedette, se presentaron en el famoso Teatro Elena que era uno de los mejores locales que había en la región oriental, la compañía tuvo un éxito rotundo por lo que alargaron el contrato por varios días más todo el pueblo estaba prendado de la belleza de la vedette, era la estrella indiscutible del espectáculo, entre ellos el mejor talabartero y zapatero que tenía Rio Caribe, Carmelo.
El Polizón
Cuando la compañía termina su contrato que se extendió por varias semanas, deciden regresar a Francia, pero firman un contrato, para una nueva temporada en el Teatro Elena de Juan María Pavan, claro que el contrato estaba asegurado ya que el pago era en morocotas de oro y fuertes de plata, en ese momento una de las monedas más firmes del mundo. Parte el Vapor del puerto y ya en alta mar se dan cuenta que hay un polizón abordo, Carmelo, no podían devolverse, podían lanzarlo al mar así que lo dejaron seguir rumbo a Paris donde se desembarcaron.
La vida en Paris
Carmelo se dedicó en Paris a trabajar en lo que dominaba mejor, el cuero, arreglaba zapatos, le pegaba tapitas a los tacones y por supuesto visitaba a escondida a la vedette. Ahorraba lo más que podía para poder pagar el boleto de regreso a Venezuela, ya que se acercaba la fecha del segundo contrato firmado por la compañía lo que representaba una buena ganancia en una moneda fuerte con una empresa solvente y responsable como era los dueños del Teatro Elena.
El Retorno
Cuando el Vapor parte de Paris con la compañía abordo venia la Vedette con su padre un borracho consuetudinario, el cual había estado varias veces preso por alterar el orden público y agredir a las autoridades y por supuesto venia también Carmelo. Al llegar a Rio Caribe y comenzar las funciones la Vedette se fue a vivir con Carmelo y sus dos hermanos, empezó a funcionar la intriga la envidia de que un pobretón como Carmelo viviera con una de las mujeres más bella de Europa. Le empezaron a llegar los pasquines al padre de la Vedette, quien tenía varios días con sus noche ingiriendo licor, ron blanco. La Vedette le había dicho al padre que ella se iba a quedar en Venezuela con Carmelo, también se lo comunicó al Capitán del Vapor que partía ese día a las 6:00 de la tarde. El Padre llego a las 4:00 de la tarde aproximadamente borracho, echo un energúmeno se entablo una acalorada discusión que termino con el asesinato de la Vedette. El padre sale corriendo de la casa de Carmelo directamente al Vapor que a punto de partir, las hermanas de Carmelo salen a buscarlo lo encuentran y lo llevan a la casa. Carmelo al llegar se encuentra con el cuadro dantesco, el cuarto lleno de sangre, el cadáver de su amada, la Vedette y los pasquines regados por todo el cuarto y pegados en la pared, la mayoría de estos pasquines los posee Neris Russo. Cuentan algunos testigos del hecho que Carmelo lo que hacía era llorar en silencio, en la madrugada carga el cuerpo de la vedette y se va a la playa, se esconde detrás de un bote, se desnuda y desnuda a la Vedette, adentrándose al mar, cuando iban por el agua cerca del faro, algunos pescadores se dan cuenta se tiran al mar y pese a la resistencia de este, logran sacarlo a la fuerza, pero el cadáver de la Vedette no aprecio nunca, dicen que apareció varios días después cerca de Trinidad, este dato no fue confirmado por la escritora.
Al llegar Carmelo a la orilla hizo un juramento solemne no hablarle jamás a la gente de Rio Caribe, les aseguro que lo cumplió. Carmelo estuvo muchos tiempo, hiendo a la playa se escondía tras un bote se quitaba la ropa la acomodaba y se bañaba desnudo. Los niños y jóvenes al verlo decían “Mira mama ese Señor está loco, se está bañando desnudo. El niño le pregunta a la madre Ud lo conoce, se llama Carmelo, su abuelo me contaba cuando era pequeña que se volvió loco de amor por una bailarina bellísima, no recuerdo si era Egipcia o Europea, él era el mejor zapatero que había en Rio Caribe pero se enamoró perdidamente de la bailarina lo que le hizo perder la razón, al no ser correspondido”. El niño se quedó pensando y dijo “Que le haría esa bailarina a ese Señor de barba larga y pelo enredado que parece a los Santos que están en la iglesia de Rio Caribe”. Este siguió jugando tranquilamente entre los botes que están a la orilla de la playa.
Nota: Al terminar el relato le dije a Neris Russo, “No te parece que esta historia es igual a la de Alfonsina de Argentina, la de “Alfonsina y el Mar”. Me contesto “No niego que la historia de Alfonsina fue idealizada y magnificada por los escritores de época, pero esta es real y con pruebas que la fundamentan las mismas están en un banco en Caracas.
Por Chichia Millet
Familiaridad de Carmelo El Loco
Los padres de Carmelo Rivas no logramos ubicar sus nombres, tuvo tres hermanos Eduardo Rivas, María Rivas y Concepción “Conchita” Rivas.
Carmelo Rivas aprendió el arte y la profesión de zapatero con Félix “Chuchu” Gonzalez quien tenía una fábrica de zapatos (hermano de Neris Russo) y con Don Chico Arteaga, otro zapatero de altura en Rio Caribe. Tenía por costumbre que al llegar a su casa, se quitaba los zapatos, colocaba los pies en alto sobre una silla o taburete, este ritual era luego de hacer sus caminatas y recorridos por las calles del pueblo, sus vecinos y amigos con quienes se cruzaba en las calles, aunque estos lo saludaban o hablaban, nunca le contestaba, incluso en su casa.
Los hermanos siempre contaron con el apoyo de los vecinos en especial con Doña Antonia Obando de Ramos, quien su mentor durante mucho tiempo. Su hermana Concepción “Conchita” producto de un movimiento telúrico (Temblor), le cayó una pared encima y falleció, la otra hermana María se dedicaba a lavar y planchar en casas de familia, ella murió posteriormente, pues a esta la pared le aprisiono las dos piernas y producto de no soportar las operaciones a la que fue sometida, falleció, le gustaba criar cochino haciéndolo a medias por sus condiciones económicas, de su hermano Eduardo a quien llamaban “Eduardito” desconocemos cual fue el desenlace de su vida, sabemos que este vivía en Carúpano pero luego se mudó en Rio Caribe. Carmelo Rivas se enferma y fallece producto de mucha depresión y del aislamiento al cual se sometió.
Desde la Organización Social Otro Rio Caribe Posible, nos honramos en presentarle parte de la vida de Carmelo Rivas (Carmelo El Loco), esta historia muy importante para nosotros pues viene a elevar el gentilicio de los Rio Caribero. Gracias al Maestro Chichia Millet, Freddy Ramos, Licho Machu, Carmen Jota D Lacoste, Marta Figueroa, Carmen Figueroa y Onoris Arteaga por la información que nos suministraron y así escribir tan triste pero real historia.
Nos queda una tarea pendiente y es que nos gustaría conocer parte de los elementos que validan dicho relato que nos dejó la escritora Rio Caribera, Neris Russo.
Carlos Gonzalez
Organización Social
Otro Rio Caribe Posible

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